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Unos 200 mil Latinos acompañaron a Ocoa en el desfile dominicano en Paterson NJ

desfile ocoa paterson ocoa 300 300Por Asdrovel Tejeda
Alexander Hamilton fue un delegado a la convención constitucional en Filadelfia, que dio la declaración de independencia de los Estados Unidos, además de un militar dedicado que en los albores de la guerra de independencia se enroló en la compañía provincial de artillería de New York. Participó en las batallas de Long Island, Trenton y otras, fue el primer secretario de economía de la nación Americana.

En el 1771, Hamilton ayudo a crear la sociedad para el establecimiento de empresas útiles, la que sirviéndose de la energía del agua producida por las cataratas del río Passaic, consolidó las inversiones de empresarios Ingleses, quienes fundaron la ciudad de Paterson en nombre de esta sociedad.
Paterson cuna de la revolución industrial Norteamericana, lleva su nombre en homenaje a William Paterson, uno de los firmantes de la constitución de los Estados Unidos y quien también fuera gobernador del Estado de New Jersey. Siempre una puerta abierta para inmigrantes con deseo de trabajo, Paterson, también conocida como la ciudad de la seda y con una población superior a los 150,000 habitantes, es la tercera ciudad en tamaño poblacional del estado y pertenece al condado de Passaic, homónima a la ciudad del mismo condado, en tener un alcalde de origen dominicano.

Con una pujante población de inmigrantes de nacionalidad dominicana, en su mayoría mudados de la ciudad de New York y otras localidades cercanas, Paterson es la residencia permanente de una gran comunidad de Ocoeños, sin lugar a dudas, la ciudad que reúne más Ocoeños fuera del lar nativo, Ocoeños que en su mayoría se dedican a sembrar con sus acciones, el buen nombre de Ocoa. En la semana recién pasada, aconteció el evento que cambiará la dinámica de relación, diáspora Ocoeña y pueblo de Ocoa y en los años venideros se podrán observar los resultados, para Ocoa, de este accionar, no solo en el plano de la relación entre las comunidades, sino como también en el orden económico, de proyección turística, educativa y un largo etc en do sostenido.
En los eventos colaterales del evento, los cuales fueron de un grado de éxito superlativo, se pudo notar el empuje de la comunidad Ocoeña, pero además la relación de esta con los oficiales electos, que mantienen una relación de acercamiento y de respeto, con los que nos mudamos. En el marco de la aprobación de las autoridades norteamericanas al desempeño vivencial del Ocoeños, pudimos apreciar el orgullo de los que de allá vinieron a respaldar con su presencia la proclamación del desfile y de la comunidad Dominicana y latina que en la suma de más de doscientos mil (200,000.00) hicieron presencia, no solo para celebrar la nacionalidad, sino como también para respaldar al hijo de Ocoa trasplantado a este lugar.

No menor fue la presencia de Ocoeños, dada la magnitud del evento, más de mil Ocoeños, residentes en el país, en Brooklyn, en el Bronx, en Queens, en Manhattan, en Hazleton, Providence, Boston, Lawrence, Miami, jersey City, etc., etc. Reunidos para proclamar a viva voz, SOMOS OCOA y apostamos a su desarrollo. Debo, de manera pública, felicitar a los hombres y mujeres de hermandad Ocoeña, dirigidos por Harris Castillo, por su dedicación, su entrega meridiana para que los eventos se desarrollarán con el éxito deseado, a las funcionarios electos, senador, diputados, síndicos, regidores, empresarios, a la prensa escrita, televisada y radial, buenos, íntegros, dignos, entregados al principio valedero de la información, a los empresarios, poetas, profesoras, peloteros, y sobre todo, al trabajador, amante de su condición, alegre, amistoso, capaz de extender la mano y compartir la sonrisa, el abrazo solidario y la impronta innegable de su don magistral, su condición de hijo de Ocoa que asume con hidalguía y responsabilidad, a sabiendas que nacer en el Maniel de Ocoa, no es solo un accidente geográfico, sino una condición de vida, un estandarte, una bandera y, que sin bien es cierto, que en el "corazón de un Ocoeño, donde quiera que esté, está la provincia", mucho más cierto es que Ocoa somos todos y que una acción buena o mala, repercute en el cuerpo social entero. Ahora, a sacar provecho y a no dormir en los laureles, pues aunque se hayan apagado las luces, es la hora de empezar a encender el sol.